Antes de juzgar mi vida o mi carácter...ponte mis zapatos, recorre el camino que he recorrido, vive mis penas, mis dudas, mis carcajadas...!!! Recorre los años que he recorrido y tropieza ahí donde tropecé y levántate así como yo lo he hecho...!!! Cada cual tiene su propia historia y entonces ahí podrás juzgarme!!!
Patricia Elena Vilas, poeta de la República Argentina

viernes, 26 de diciembre de 2014

DE HOMBRE LUMINOSO A HOMBRE INVISIBLE ( De hombre luminoso a hombre invisible)

Aquel hombre luminoso
vivió ausente de la vida de sus hijos
porque no pudo hacerlo, nunca le dejaron.



    Aquel hombre que llevaba
treinta años!, ¡treinta años!,¡treinta años!, ninguneado
dentro de su propia casa, por sus propios familiares 
—los inquilinos La corte de la porca miseria—,
comenzó a ausentarse cada vez más. No parecía un
hombre que ocupaba el espacio de su propia casa,
era en fantasma extraño e impenetrable que tenía forma
de hombre. En la vida de su familia rebotaba el amor
confiado, se estrellaba, impidiéndole el sueño y el alivio.
Nunca, desde entonces, todo volvió a ser normal.

   Aquel hombre ninguneado, observado y maltratado,
de su propia casa, por sus propios familiares,
los inquilinos La corte de la porca miseria,
malvivía comprobando que el amor iluminado atravesó
su familia pero sin quedarse, ni siquiera el amor callado
pudo anidar en ella, porque todos
— él, su mujer y sus cinco hijos—pasaron a convertirse en
desterrados, ninguneados en su propia casa en la que vivían
encerrados y lejos de sí mismos.

   Aquel hombre ninguneado, eliminado de su propia casa
por sus propios familiares:
los inquilinos La corte de la porca miseria,
comenzó definitivamente a perderse. Se perdía, se le
veía caminando siempre solo, por cualquier calle de Ciudad
Norte, calle arriba, calle abajo; se sentaba en cualquier banco de sus plazas favoritas y allí se quedaba, como si fuera una estatua. 

Aquel
hombre
malvivió
durante
treinta años,
treinta años,
treinta años,
ninguneado,
observado
y
maltratado,
dentro
de
su
propia casa,
por sus propios familiares:
los inquilinos,
La corte de la porca miseria
y
Matajari, la gran mamma.
Aquel hombre luminoso
y
su familia
fueron condenados
dentro de su propia casa
por sus propios familiares
a
¡treinta años de soledad y destierro!,
¡treinta años de soledad y destierro!,
¡treinta años de soledad y destierro!

   Aquel hombre solo, absolutamente solo, en aquella ratonera gris que los inquilinosLa corte de la porca miseria y Matajari, la gran mamma, convirtieron en ratonera, esta en un zulo y este en una tumba,era ya un hombre invisible: 

Estaba vivo pero se había quedado sin tiempo.
Aquel hombre luminoso era ya un hombre invisible.