Antes de juzgar mi vida o mi carácter...ponte mis zapatos, recorre el camino que he recorrido, vive mis penas, mis dudas, mis carcajadas...!!! Recorre los años que he recorrido y tropieza ahí donde tropecé y levántate así como yo lo he hecho...!!! Cada cual tiene su propia historia y entonces ahí podrás juzgarme!!!
Patricia Elena Vilas, poeta de la República Argentina

viernes, 22 de agosto de 2014

VIII (DESPUÉS DE QUE ME HAYA QUEDADO SIN TIEMPO)


En tu sombra desconociste la voz de la azucena, del clavel, del jazmín, del nardo, mas viviste la profundidad de la magnolia. Todo lo tuyo lo llevo en la voz que conmigo va.
A la orilla del puerto profundo del Norte, las flores que sembraste curaron mis viejas heridas en amargas noches sin reposo, y para que nadie lo olvide yo tomé la decisión, después de que me haya quedado sin tiempo, de hacerte crecer —a pesar de mis naufragios— desde el templo de la palabra. Porque pusiste en mis ojos el brillo irisado de tu poblado silencio, pronunciaré tu nombre hasta que la gloria visible de la alegría en mis ojos sea la señal de tu eternidad.
Desde aquí te digo que todos tus desvelos, nacidos de tu trabajo abierto a la vida de los justos, como un sueño erguido, llama y fervor puro, provocaron la sonrisa de Dios, cuando al contemplarte sentado en el tranco de la tienda o bajo el cinamomo frondoso del rincón o en tus regresos a la casa con la ofrenda del olor del olivo de tu tronco, comprendió que habías cumplido la misión encomendada:

Ir siempre por la vida
con la bondad como significado de los ojos.


Era muy niño y recuerdo con algo de bruma y de madrugada mojada por la lluvia, cómo crecían en mí tus gorriones vestidos de la esperanza más pura. El hermoso ocaso de tu pecho dorado me enseñó la palabra invisible y, así, aprendí a convivir con el alma húmeda y en el amor por dentro.