Antes de juzgar mi vida o mi carácter...ponte mis zapatos, recorre el camino que he recorrido, vive mis penas, mis dudas, mis carcajadas...!!! Recorre los años que he recorrido y tropieza ahí donde tropecé y levántate así como yo lo he hecho...!!! Cada cual tiene su propia historia y entonces ahí podrás juzgarme!!!
Patricia Elena Vilas, poeta de la República Argentina

viernes, 17 de mayo de 2013

PORTADA, PRÓLOGO Y PÁGINA 1ª DE CARMINA LUCIS

   




 VERDE QUE TE QUIERO JESÚS



       Intuí tu verdad un día cualquiera, una tarde cualquiera a una hora que no recuerdo. Sólo un poema, uno solo, y lo supe, supe que tenía que conocerte. Más adelante descubrí, una tarde cualquiera, tu mirada, y de nuevo lo supe, supe que debía abrazarte, sin mediar palabra. Luego, oí tu voz recitar uno de tus poemas y lo supe, sin error, sin la menor duda, que la luz que emanabas era la nuestra.

Déjame inspirarte, si puedo... Déjame ser el aire que respiras, el aliento que exhalas y, si la soledad te abruma, déjame ser tu sombra. Al menos, así, participaré de la grandeza de tu verbo, allí donde la bruma se desliza renglón a renglón por la cadencia de tus versos.

No hay poesía más hermosa ni corazón más puro que aquél que nace del ritmo acompasado de un latido frágil, leve como la caricia de un suspiro. No hay poesía más hermosa que la que nace del silencio más ensordecedor, aquel que nos grita en la noche cuando la luna nos descubre. No, no hay poesía más hermosa que la que se adhiere a las heridas de nuestros recuerdos: ésos a los que tú, Jesús, sometes con el yugo de tu palabra.

Tu palabra... Sí, aquella que aún no ha logrado definirte porque no hay significante que alcance a expresar la extrañeza de tu ser; palabra hiriente como la verdad más cruda, amable como el sentimiento más honesto. Tu Palabra: un don, una ambición, una rareza.

Déjame inspirarte, si es posible... Déjame ser ese otro que concluye tu deseo, que agazapado entre tus versos busca tu mirada. Déjame ser tu regazo cuando ese íntimo destierro que Pedro Gollonet describe, se haga eco en tu corazón. Déjame robar tus versos, hacerlos míos, porque los necesito para gritarle al mundo que aún siento, que la belleza me estremece, que compartimos la luz.

Verde que te quiero Jesús, como la espiga mecida por el viento deslizas tu pluma entre versos con aromas a infancia, a lágrima, a piel maltratada. A padre. Verde que te quiero Amaya, como la estirpe del que ofrece sus entrañas al escarnio de las hienas, a las miradas vacuas, a los sordos de espíritu. Azul que te quiero Carmina, como el ángel que conforma tu sombra, que te canta al oído en una frecuencia que sólo tú puedes oír: porque la vida es posible sólo si tú, Verbum & Lumen,  puedes describirla.

¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Qué te empuja a vivir? ¿Renacerás? Porque yo así lo deseo... Derrámame tus lágrimas y con ellas haré el más bello de los cuadros, háblame del desamor y con ello irrumpiré en el cielo desafiando al mismo Dios, háblame del aire y con ello crearé la más cruel de las tormentas que arrasen con toda la mentira.

Háblame de tu hijo no nacido y yo, con mis propias manos, moldearé el barro, le daré vida y será tu vástago. Porque, desde que te conozco, estoy en deuda contigo.

“El deseo del hombre es el deseo del Otro”, concluía Jacques Lacan, el gran psicoanalista francés, tras años de estudio, al comprender que el deseo se aliena en el otro, depende de este Otro al mismo tiempo que requiere de él un reconocimiento.

Yo re-quiero de Jesús Amaya  su presencia.

Tú, Jesús, eres ese Otro-poeta que yo demando.



Francisco Trigueros
Pintor








 a Pedro Gollonet, poeta cabal,
por su libro Extraños, que he leído infinidad de veces,
del que he conocido el camino, del que he utilizado versos,
del que he aprendido, definitivamente, la "Otredad";
por su abrazo emocionado en cada encuentro,
por su corazón

  






Sin carne el mundo así, sin carne el cielo.
Emilio Prados





Fontem lacrimarum
(Fuente de las Lágrimas)


Tú me elegiste,
Fuente de las Lágrimas,
para el silencio.




  


a Benito Sánchez,
maestro,
amigo, compañero,
hombre honesto y bueno


a Pablo Cecilio Morales Puertollano,
poeta, espejo de bondad, de luz y humildad,
a quien siempre regreso